Mexicanos, corruptos y asesinos: Arquidiócesis de México

Nacional — By mojeda on Septiembre 5, 2010 at 10:33 pm

A todos nos ha consternado el asesinato de 72 migrantes a manos de los extorsionadores y desalmados que lucran con el dolor y la necesidad humana. Esta tragedia no es nueva, lo único nuevo es que toda la sociedad se ha dado cuenta de lo que está sucediendo a diario en nuestro país con relación al maltrato que damos a nuestros hermanos centroamericanos y sudamericanos que cruzan por México con la esperanza de llegar a los Estados Unidos en busca de una mejor oportunidad de trabajo y de realización. Hay organizaciones defensoras de estos grupos que llegan a dar la escalofriante cifra de unos 200 inmigrantes muertos cada mes por este mismo método, sin que las familias puedan reclamar sus cuerpos.

Los obispos católicos de las diócesis de Chiapas han denunciado, una y otra vez, el maltrato que se da a nuestros hermanos centroamericanos en la frontera sur, comenzando por la policía y demás autoridades migratorias, para convertirse después en víctimas de las bandas criminales ante la indiferencia o complicidad de los malos y corruptos funcionarios. En la frontera norte, muchas instituciones católicas, y otras más que dan apoyo con alojamiento y comida a los migrantes, también han denunciado repetidamente el trato inhumano que se da a este sector tan vulnerable, la mayoría centroamericanos y sudamericanos.

Ante esta trágica realidad, nos preguntamos: ¿dónde están las autoridades mexicanas responsables de migración? ¿qué han hecho para erradicar a los funcionarios corruptos tan claramente visibles en nuestra frontera sur?, ¿qué acciones han emprendido para localizar y castigar a los criminales que abusan y asesinan a nuestros hermanos en la frontera norte?, ¿qué programas tienen y cómo los revisan para ayudar a resolver este fenómeno social? Desafortunadamente nos damos cuenta que somos un país que grita mucho para exigir que nuestros hermanos mexicanos sean respetados en los Estados Unidos, pero poco o nada hacemos para respetar y cuidar a quienes transitan en iguales o peores condiciones a lo largo de nuestra país y señaladamente en la zona metropolitana, donde en el corazón del Distrito Federal deben reorganizar su trayecto hacia el norte.

Es una vergüenza que todo esto suceda en nuestra patria, pero más vergüenza es quedarnos sin respuestas y sin exigir resultados en quienes tienen la responsabilidad de mejorar nuestras instituciones y de resolver los problemas. La sociedad civil está tratando de ayudar con lo más básico; muchas instituciones católicas ayudan en las casas para migrantes instaladas a lo largo del país; son muchos los ciudadanos que brindan su apoyo a quienes encuentran en el camino, pero todo esto no basta, pues el problema es mucho más grave: las bandas criminales dedicadas al trafico ilícito de personas están allí, sin que la autoridad aplique la justicia y sin que nadie les impida sus grandes y sucios negocios extorsionando y asesinando a diario.

Son muchos los capítulos pendientes para mejorar nuestra realidad social. Estos son los verdaderos problemas que deberían analizar y resolver los legisladores, los jueces y las autoridades locales y federales. Es una pena que siempre estén ocupados en asuntos intrascendentes y banales, y en propuestas de leyes y reformas totalmente desfasadas sin atender las situaciones humanas que por su gravedad requieren respuestas eficaces y soluciones de fondo. Somos un pueblo generoso y hospitalario, sin duda, pero también nos estamos dando cuenta con asombro y vergüenza que nos hemos convertido en un pueblo corrupto y asesino. No podemos acostumbrarnos a la tragedia, no debemos dejar que las autoridades sigan sin dar resultados.

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