Candil de la calle, oscuridad de tu casa.
Sinkronia, por Raul Colin — By mojeda on Mayo 25, 2010 at 5:59 pmEn su muy reciente visita de estado a la unión americana, el presidente Felipe Calderón, fue sumamente ovacionado por los congresistas de aquel país, quienes en repetidas ocasiones interrumpieron su discurso para llenarlo de aplausos, aceptando tácitamente todo lo que el decía. La calidez y cercanía con la que fue recibido en la Casa Blanca y en todos los eventos oficiales, fueron contrastantes con otras visitas de estado.
Sin duda, se sobrepaso la línea del protocolo y se llegó a sentir una cierta simpatía y amistad entre los dos presidentes.
Incluso el muy influyente Washington Post, criticaba al presidente Obama, al decirle que no había tenido el mismo valor que su homólogo mexicano, en la lucha contra los cárteles de las drogas, lo que representa un espaldarazo a la política de nuestro país.
Seguramente Don Felipe pensó por algunos momentos en fincar su residencia en Estados Unidos y culminar ahí su mandato, pues este recibimiento es diametralmente opuesto, al que, por ejemplo, tuvo en Ciudad Juárez, semanas atrás, cuando una muy dolorida madre lo increpó e incluso le dijo que no era bienvenido, por considerarlo culpable de la muerte de sus dos hijos, en una tristemente célebre balacera en aquella ciudad fronteriza.
Los medios de comunicación, los diputados y senadores de otros partidos diferentes al suyo, han atacado duramente al primer mandatario mexicano, incluso negándole el apoyo para ciertas reformas necesarias en México, por lo que lo sucedido en el país vecino del norte, nos deja un espacio para la reflexión: Su mandato y acciones son más apreciadas fuera del país que adentro, lo cual nos llevaría muchas horas pensar, discutir y debatir, para determinar si esta percepción es correcta.
Este viaje fue empañado sin duda, por la desaparición de Diego Fernández de Cevallos, personaje poderoso y muy cercano a los Pinos, lo que demuestra la vulnerabilidad de los ciudadanos ante el crimen organizado, ya que todos hemos pensado, que sí un personaje de tal magnitud es secuestrado y no ha sido localizado por toda la fuerza del estado, qué pasará con nosotros, simples mortales, que no tenemos el respaldo del que él goza.
Habrá que revisar muy profundamente, si los propios legisladores y partidos políticos opositores al PAN, en aras de ganar votos para las próximas elecciones, están escatimando apoyos fundamentales al primer mandatario, para una lucha exitosa contra el crimen. No podemos soslayar, que en esta épica batalla, también tendrán que colaborar gobiernos estatales y municipales, quienes frecuentemente se pierden en el discurso y sólo se escudan en que los delitos son del orden federal.
Mientras la imagen de Felipe Calderón sube como la espuma en Estados Unidos, en México continúa a la baja, ya que en nuestro país, siempre pensamos que todas las soluciones tendrán que venir del Tlatoani, olvidándonos de las responsabilidades de cada uno de nosotros, lo cual resulta mucho más cómodo.
Lo único que me mantiene muy contento, orgulloso y con una enorme fe en el futuro, es la increíble capacidad de todos los candidatos a puestos de elección que en este momento están en plena campaña en diversas entidades del país. Escuchar sus discursos y promesas de campaña nos debería hacer sentir más que satisfechos, ellos hablan de resolver los problemas de inseguridad, generación de empleos, educación, productividad y contaminación sí el voto los favorece.
Me parece que estos candidatos deberían de haber sido asesores de los gobernantes en turno, que no han sabido o podido resolver estos graves problemas.
El mundo avanza, mientras la demagogia y la diarrea mental continúan presente en la política mexicana, en donde existe un liderazgo impresionante a la hora de prometer, lo que de antemano se sabe no se cumplirá. Incluso escuchamos planteamientos de diputados, gobernadores y presidentes municipales que no corresponden a sus facultades, mintiendo de manera soez al electorado.
Esta semana vimos dos caras de la moneda, un presidente que fue candil de la calle y oscuridad de su casa, y un presidente ovacionado en el exterior y criticado en su propio país.
Las campañas políticas continúan avanzando, generando como siempre mentiras, basura, miles de camisetas y gastos superfluos, para que se cambie el apellido de quien ostenta el poder, pero todo siga igual.
Continuamos viviendo en un país en donde paradójicamente, pasa de todo, para qué… ¡no pase nada!
Tags: Opinion


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