¡Algunas incongruencias!

Sinkronia, por Raul Colin — By a.sosa on Junio 7, 2010 at 10:47 pm

Los seres humanos somos contradictorios, generalmente pensamos y  nos pronunciamos por alguna forma de ser y en el terreno de los hechos actuamos de diferente manera.

Tal parece que  no nos damos cuenta de estas acciones, cobijados por la falta de conciencia, misma que nos motiva a proceder de manera contraria a lo que expresamos con palabras, es decir, que actuamos de forma incongruente.

Citaré algunos ejemplos de las incongruencias que he observado desde hace unos días, mismas que me han llevado a realizar esta reflexión; sobre todo, pensando cómo no cometer yo mismo este terrible error.

El señor Gregorio Sánchez, ex  alcalde de Benito Juárez.  Actualmente preso, enfrenta un proceso legal en el que es acusado de graves delitos, hoy es motivo de mofa, burla y comentarios negativos de quienes en el pasado reciente lo enaltecían, apoyaban e impulsaban.  Un gran número de personas que lo hoy lo critican y rechazan, hace sólo unas semanas se peleaban por tomarse una foto con él, o bien, por tenerlo como invitado en una fiesta, o en un evento.

En este mismo sentido, la detención de Sánchez, ha generado una impresionante cobertura mediática, que no sólo se circunscribe al ámbito nacional. Su captura, argumentando nexos con el crimen organizado, y su  figura de candidato a la gubernatura, han dado la vuelta al mundo, asociando una vez más a México y en especial a Cancún, con el escándalo, la violencia y la inseguridad.

Hay quien afirma, que esto “no dañará la imagen de nuestro destino” con una candidez que asusta.  Deberíamos de estar trabajando en una bien estructurada campaña de relaciones públicas y promoción, para revertir esta imagen.

Así mismo, hace unos días, un grupo de empresarios, que se reunieron con el candidato del PRI a la gubernatura de Quintana Roo, Roberto Borge, le solicitaron que se creara una nueva secretaria de estado. Históricamente, los empresarios organizados, hemos luchado por que se reduzca la burocracia y se incremente la productividad, por lo que tal petición resulta sorprendente y sin sustento. Cuando no hay mucho que decir o aportar, es más valioso quedarse callado.

En el Distrito Federal, un grupo de “maestros”  realizaron actos vandálicos, destruyendo una puerta en la Secretaria de Educación blica, la cual data del Siglo XVII y es considerada parte del patrimonio cultural del país.  Observando las imágenes de la forma de actuar, de quienes tienen la responsabilidad de educar a los niños y jóvenes del país, caemos en cuenta porque cada día estamos más rezagados en educación, productividad y valores.

El Secretario de Gobierno capitalino, se excusó diciendo que no intervino la policía (que permaneció expectante y observando cómo un grupo de vándalos infringían daños a la mencionada puerta) “porque no se lo solicitó al gobierno federal”.  Me resulta increíble esta declaración, (por no usar otro término) ya que la policía debe actuar inmediatamente cuando haya actos delictivos en flagrancia, sin necesidad de que exista una denuncia.

Para finalizar, el proyecto de dictamen sobre la tragedia  de la Guardería ABC emitido por Arturo Zaldívar, Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es sin duda una incongruencia mayúscula, que podría ocasionar, de ser validada, un precedente negativo histórico.

El ministro Zaldívar pretende, con argumentos confusos inculpar  de la tragedia directamente al entonces Director del IMSS, Juan Molina Horcasitas y al Gobernador en el momento de los hechos, Eduardo Bours, por no “supervisar a sus subordinados”.  Habrá que señalar, que en el  IMSS trabajan 411 mil 664 personas, por lo cual se torna imposible, que sean supervisadas o conocidas por el funcionario titular de la dependencia.

¿No hay en el municipio en donde sucedieron los hechos un responsable de protección civil? ¿No existe una persona encargada de revisar las instalaciones cuando se otorga una licencia de funcionamiento?

Bajo ese criterio, entonces todo lo que sucede en el país, será culpa del Presidente de la República, por no supervisar todo y a todos.  De igual manera, podremos deducir, que sí este razonamiento prevalece, sí se accidenta un autobús en la carretera, se tendrá que culpar al dueño de la compañía, o bien, llevar a la cárcel al director de una aerolínea, porque un avión propiedad de su empresa, se estrelló.

Parece a estas alturas ocioso, hablar de lo incongruente que resultan las alianzas políticas entre partidos con ideologías diametralmente opuestas; el que la máxima aspiración y preocupación de un gran número de mexicanos sea el que la selección de fútbol nacional juegue un quinto partido, y que se hable de austeridad, cuando las campañas políticas continúan siendo un insultante derroche de recursos.

Mientras hagamos lo contrario a lo que decimos o pensamos, no podremos avanzar, pues continuaremos seguimos siendo incongruentes.

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