¡”Nomás tantito”!
Sinkronia, por Raul Colin — By mojeda on Mayo 3, 2010 at 7:00 pmCaminando por la otrora glamurosa Zona Rosa de la Ciudad de México, observaba la decadencia de ese lugar; donde antes había restaurantes y bares de lujo, hoy sólo existen letreros que ofrecen esos lugares en renta. Calles sucias, descuidadas y muy poca atención para un lugar que antes fuera emblemático de la capital.
Puestos de sopes y quesadillas en cada esquina, sobre la calle de Londres, antros de poca monta por la calle de Amberes, y en general un paisaje muy diferente al que se observaba en los años setentas, cuando el Jet Set capitalino se daba cita en esta área de la ciudad.
¿Por qué nos hemos especializado en echar a perder todo? Vino a mi mente la frase que en México escuchamos recurrentemente como excusa “Nomás tantito” y que llevada a la práctica frecuentemente nos ha convertido en un país aletargado y sin avance.
Cuando un funcionario público, decide corromperse “nomás tantito” empiezan los problemas; ¿cuántas veces hemos escuchado como justificación? cuando nos piden una “dádiva” para acelerar un trámite u omitir un documento, “sí vieran como roba mi jefe, yo “nomás tantito”, con esta mentalidad nos damos cuenta de la situación que prevalece en nuestro entorno, y entendemos por qué estamos cómo estamos.
Somos un pueblo que se la pasa justificando sus errores, sin entrarle a fondo para cambiar la forma de pensar, desde nuestras más altas autoridades, hasta el ciudadano común, estamos inmersos en la cultura de no admitir nuestras fallas.
Las crisis económicas en México a decir de nuestros gobernantes, siempre son causadas por “factores externos” que se nos explican con cifras, datos y argumentos muy complicados. Nunca nos han dicho que hubiesen sido por malos manejos, ineptitud o corrupción; aunque los ciudadanos lo sabemos.
La inseguridad que vivimos, es culpa del narcotráfico, (según las declaraciones oficiales) pero nosotros entendemos que es responsabilidad de las autoridades que lo han permitido y qué además se han hecho millonarios siendo cómplices, quizá porque en el pasado, decidieron entrarle a este negocio “nomás tantito” y ahora, ya no saben cómo salirse de él.
En la mayoría de las ciudades de nuestro país, los planes de desarrollo urbano no se cumplen, se violan todos los reglamentos y se hace, con el ya famoso “cambio de uso de suelo”, un negocio altamente rentable, para las autoridades y para los empresarios corruptos qué deciden violar las normas a favor de sus intereses.
Esto ha sucedido, seguramente, porque a alguien muy brillante se le ocurrió violar los reglamentos “nomás tantito” y luego ante la ambición no paró, heredando esta práctica hasta el presente, con las consecuencias y daños que están a la vista.
Y así hemos vivido los últimos años: engañando, siendo corruptos, mal gobernados, mentirosos, tramposos, flojos, mal educados, cómplices, pero siempre pensando “nomás tantito”
México requiere de un cambio profundo de mentalidad, de visión, de liderazgo, en todos sentidos, ya qué sin excepción, quiénes habitamos este país, somos responsables en mayor o menor medida de lo que sucede. Muchos por acción, otros tantos por omisión.
Tenemos que pensar y actuar de otra forma, más responsable, menos egoísta, recapacitar qué país queremos heredar a nuestros hijos. Debemos aceptar que estamos inmersos en una mediocridad que duele; ya que comparados con otros países, que estaban hace años en una situación peor que la nuestra, hoy están avanzando, gracias, precisamente a su cambio de actitud y a las acciones emprendidas, bajo la tutela de un gobierno con una visión de futuro.
De no hacer nada, seguramente seguiremos observando en nuestro país, ciudades y lugares, qué poco a poco se vuelven decadentes, y a un pueblo sin educación y sin herramientas para competir.
No concibo una situación así, México es un gran país, que desgraciadamente ha sido mal administrado y con una nula planeación. Sin embargo, sí nosotros quisiéramos, las cosas pueden cambiar. Es una labor titánica, de equipo, difícil, pero que está en nuestras manos modificar.
Ojalá qué pensemos a la inversa y ya no hagamos las cosas mal, “nomás tantito” porque esa mentalidad, nos tiene hundidos.
RCM
Tags: Opinion


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