Justicia a un profeta

De Turismo y Políticas Públicas — By a.sosa on Julio 20, 2010 at 5:37 pm

Por Pedro JUAREZ MAUSS

Cuando supe de la existencia del doctor Miguel Borge Martín, allá por el año 1985, se desempeñaba como senador de la república por el estado de Quintana Roo. La mayor parte del tiempo estaba en la ciudad de México, por el mismo encargo que tenía.

En pocas ocasiones logre entrevistarlo como legislador federal, pero las veces que leí sus declaraciones, me parecían más las de un estadista que las de un político. El doctor Miguel Borge, hablaba siempre con visión futurista para un Quintana Roo mejor. No recuerdo haber leí declaraciones de él con sentido político futurista.

Sabemos que antes, en el presidencialismo del PRI, casi todos los que llegaban al Senado de república, se convertían en pre-gobernadores de sus entidades, sólo era cuestión de esperar los tiempos políticos. Miguel Borge, siempre con su puro en la mano, como hasta la fecha, estaba más pendiente del futuro de su entidad, aunque claro, no dudo que también le latía su corazón.

Miguel Borge, junto con el entonces senador Raúl Salinas, padre del secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, fuerte aspirante a la presidencia de la república, trabajó en el diseño económico de México, ante el Acuerdo General de Aranceles y Comercio, conocido como (GAT) por si siglas en inglés.

Le preocupa cómo quedaría Quintana Roo, ante la apertura económica que se avecinaba. Recordemos que nuestra entidad tenía una zona libre en el sur, de la cual, el norte turístico también se beneficiaba. Sabía que el libre comercio que estaba en puerta, sería el peor huracán que azotara a los quintanarroenses del sur, que no se habían preparado para diversificar la economía de Chetumal.

En efecto, así sucedió, cuando el Tratado de Libre Comercio (TLC), entró en operación, Chetumal, la ciudad de la fayuca, tronó peor que cacahuate. Muchos “empresarios” que se enriquecieron con el libre comercio, bajaron las cortinas de sus negocios y se llevaron, a Miami o a Mérida, las fortunas que amasaron.

Para entonces, Miguel Borge, gobernador de la entidad, buscó para el sur el impulso de la agroindustria, la educación, la cultura y el ecoturismo. Para entonces, México, también enfrentaba serias sacudías económicas por el mismo TLC. Llevarnos al “primer mundo”, costó muchos millones de dólares y se incrementó la pobreza extrema de millones de mexicanos.

En medio de esa crisis, Borge Martín, sacó adelante el principal proyecto educativo de Quintana Roo. Darle a los quintanarroenses la Universidad de Quintana Roo, fue la decisión más acertada que haya tenido en su vida política.

El diseño de los corredores frutícolas, las casas de la cultura de Tihosuco, Bacalar, el museo de la Cultura Maya, la casa del escritor en Bacalar, los Festivales de Cultura del Caribe, así como otros programas, forman parte del acervo de proyectos y programas de los sexenios, pero la UQROO, es la joya de la corona que nadie podrá igualar o superar.

Sólo como datos para las nuevas y futuras generaciones, cuando se decretó la creación de la UQROO, nuestra entidad era el único estado del país, que no tenía una máxima casa de estudios.

No faltaron quienes por debajo del agua, aplicando la política del cangrejo en la cubeta, le apostaran al fracaso de la UQROO. También hubo quienes le pusieron todas las piedras posibles al Dr. Borge Martín, para que tropezara en lo político, pero su convicción de alcanzar objetivo claros en la vida, permitieron que llegara a puerto seguro.

Hoy que la máxima casa de estudios de Quintana Roo, le otorga el Honoris Causa al Dr. Miguel Borge Martín, creo que se hace justicia a un profeta que supo dimensionar el tamaño de Quintana Roo y siempre ha pensado en el bien común de los quintanarroenses.

¡Felicidades doctor!

Tags:

Deja tu comentario

Trackbacks

Deja un Trackback