¿Verdaderamente existe la equidad de género?

De Turismo y Políticas Públicas — By a.sosa on Septiembre 7, 2010 at 9:53 am

Por Raúl Colín

Cuando abrí los ojos a un nuevo día,  sentí una gran sensación de bienestar. Al otro lado de la ventana, muchas aves cantaban, la naturaleza me recibía con un regalo incomparable, que quizás otros días no había escuchado por levantarme con prisa, sin abrazar el momento presente.

La noche anterior no había sido en especial tranquila, ya que no podía dormir y mis pensamientos me llevaban al pasado, recordaba desde mi infancia hasta el momento actual. Repasé una y otra vez los momentos más bellos de mi vida, y también los de gran dolor.

Sin duda, hoy somos la suma de aciertos y errores del pasado, la vida, en su gran equilibrio, nos da exactamente lo que nosotros hayamos sembrado. No hay magia, cosechamos efectivamente frutas dulces o amargas, de acuerdo a lo que hicimos anteriormente.

Desgraciadamente la percepción que tenemos del universo, en muchas ocasiones está distorsionada por las creencias e ideas erróneas adoptadas del pasado, algunas de ellas por la educación que recibimos y otras por las experiencias que hemos vivido y que dejan huella en nuestra mente.

Yo nací en una generación en donde existía aún más acentuado el machismo, las mujeres no tenían ni voz ni voto, y la gran mayoría no estaban preparadas para poder mantenerse por sus propios medios, por lo que tenían que soportar a un esposo infiel, golpeador e irrespetuoso.  El divorcio no era una salida apropiada, porque además del problema económico,  socialmente una mujer que decidiera terminar un matrimonio, era rechazada.

Soy hijo de la generación donde el hombre podía hacer lo que quisiera “fuera de casa”, mientras llevara el sustento económico, y la mujer tenía que resignarse a esperar, a procrear y atender hijos, quedando vetada para estudiar, prepararse o ser productiva.

Una “buena mujer” tenía que planchar, lavar, cuidar, educar, y sobre todo, soportar y quedarse callada.

¡Qué bueno que los tiempos han cambiado!  Aunque todavía falta mucho por avanzar, ya que existen muchas mujeres que aún se encuentran maniatadas y dominadas. Hoy observo a mis hijas, con una vida totalmente diferente a la que llevó su abuela, estudiando, preparándose, capaces de valerse por sí mismas, y con la maravillosa oportunidad de elegir su camino, con absoluta independencia y conciencia.

Por ello, lamento profundamente que en algunos estados de nuestra república, se castigue severamente a las mujeres que han decidido abortar, pues continuamos viviendo con una doble moral, a sabiendas de que existen cientos de lugares donde clandestinamente se practican abortos inseguros, que generan cientos de muertes.

No estoy a favor del aborto como método de control natal, apoyo el  respeto a la vida, pero también estoy a favor por el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo sin que sean estigmatizadas, castigadas y vejadas.

Habrá que revisar varias legislaciones estatales, (catorce por lo menos) en donde es más penado el delito de abigeo, es decir, el hecho de robar ganado, que el de asesinar a una mujer, ya que si existe la presunción de que ella fue infiel, la pena puede ser como máximo de tres años de cárcel, pues es una “atenuante”, porque  se trata de “cuestiones de honor”.

En algunos estados, si un hombre rapta a una mujer, ejerce violencia física o moral, para tener relaciones sexuales contra su voluntad, tiene derecho a que las sanciones desaparezcan, si acepta casarse con la víctima. ¡Vaya manera de reparar un daño!  No cabe duda que somos ingenuos si creemos que existe en nuestro país la equidad de género.

Ojalá que los legisladores locales de estos estados, lean, entiendan y revisen sus leyes, para que generen cambios que nos permitan pensar que estamos en un país que aspira a ser mejor, lo cual es difícil, ya que dedican todo su tiempo a la grilla barata y no tiene ni la menor idea de lo que es enriquecer una legislación con leyes de vanguardia

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