Coincidencias

La Última Palabra — By mojeda on Marzo 12, 2010 at 10:18 pm

Hace ya varios días que se viene debatiendo en la prensa mexicana el tema tan cacareado de las alianzas electorales entre el PAN, PRD y otros pseudo partidos políticos.

Hemos escuchado hasta el hartazgo a líderes que se avientan la bolita, que si tú lo dijiste, que si yo no lo firmé, que si el presidente lo sabía, que se lo dijeron en enero o en febrero o en marzo, da lo mismo.

Creen que somos idiotas.

Sin mencionar que de por sí el tema principal de la discusión se está diluyendo entre las acusaciones de quien es más chismoso, el de pactar una elección en un estado, por que eso fue lo que se hizo, se pactó una elección al asegurarle a un partido político que los demás partidos no se coaligarían para no poner en riesgo la victoria de aquel, eso es pactar un resultado electoral, es vender una elección a cambio de una aprobación de un presupuesto.

Sin mencionar eso, que si no es un delito electoral, está muy cerca de serlo, que le quita legitimidad a TODOS los involucrados, que los deja como mapaches electorales, sin mencionar todo eso, me pregunto:

¿Por que Benedicto XVI  cree que somos idiotas?

¿O acaso es una coincidencia y el tonto es Felipe Calderón?

Y usted, estimado lector, seguro se está preguntando si el que esto escribe es el tonto, que quizás está confundiendo a Benedicto Calderón con Felipe XVI.

¿Acaso el escribidor estará un poco norteado?

¿Acaso confunde a Fernando Gómez Mont con Gerhard Gruber?

¿O serán coincidencias?

Si efectivamente son coincidencias, tenemos un papa y un presidente tontos, que no saben que es lo que hacen sus empleados, que hacían cosas tan importantes como rehabilitar a un pederasta, en el caso del papa, sin que éste se enterara, por ahí de 1980, según un prestigiado diario alemán, noticia de la que a continuación transcribo tal cual un pequeño fragmento:

El diario teutón Suddeutsche Zeitung reveló este viernes que el entonces arzobispo Joseph Ratzinger aceptó en el año 1980 recibir en su demarcación eclesiástica, con el objetivo de hacerlo tratar, a un presbítero acusado de molestias sexuales a menores.

Ese religioso, señalado con el pseudónimo de “abad H”, poco tiempo después fue reasignado a una parroquia donde cometió nuevos crímenes de pederastia hasta que en 1986 un tribunal de la Alta Baviera lo condenó a 18 meses de cárcel y a una multa económica.

La tarde de este viernes tanto El Vaticano como la arquidiócesis de Munich reaccionaron a las revelaciones declarando que el Papa permaneció “extraño” al problema del cual se ocupó su entonces vicario general Gerhard Gruber, quien asumió toda la responsabilidad.

Puse un párrafo de este fragmento de la noticia en negritas, para hacer un ejercicio comparativo:

La tarde de este viernes tanto Los Pinos como la SEGOB, reaccionaron a las revelaciones declarando que el Presidente permaneció “extraño” a la negociación de la cual se ocupó Fernando Gómez Mont, Secretario de Gobernación, quien asumió toda la responsabilidad.

¿Es a mí solamente o a usted también le parece que hay coincidencias?

Me lleva a pensar que el de mero arriba o es tarado y no tiene el control de lo que hacen los de abajo, o son unos cínicos mentirosos, que buscan minimizar los daños, y que por conveniencia política tanto Gómez Mont como Gruber se desgarran las vestiduras para encubrir a sus jefes, ya cuando el petardo les estalla en las manos.

Si el papa, cuando era simplemente Arzobispo Ratzinger no sabía que el tal H era pederasta y que lo asignaron a SU congregación para someterlo a tratamiento, lo cual se me hace que tiene la importancia suficiente como para que el jefe se entere, simplemente no se enteró, es un tonto.

Si el presidente Calderón no sabía que Gómez Mont había hecho negociaciones de alto contenido, de tipo electoral y que no tienen cabida entre sus atribuciones, no me queda más que pensar que no tiene la sartén por el mango. ¡Vaya presidente!

Lo único que me atrevo a pensar, es que es una estrategia de control de daños, que otro salga salpicado, menos el jefe.

Es mejor parecer tonto que ser idiota, al ser sorprendido con los dedos en la puerta.

Y dadas las frecuentes acusaciones de pederastia en la iglesia, me pregunto ¿Que tanto sabrá en realidad Benedicto XVI de todo eso? ¿Es cómplice pasivo o activo? A la mejor si rascamos, encontramos sarna.

Y dadas las frecuentes acusaciones de tratos en lo oscurito en el gobierno federal, me pregunto ¿Qué tanto sabrá en realidad Felipe Calderón de todo eso? ¿Es cómplice pasivo o activo? A la mejor si rascamos, encontramos sarna.

Ambos denigran a las instituciones a las que representan, por una de dos razones: ¿Cómo un tonto que no se entera de asuntos tan importantes cada uno en su área, en su tiempo y en sus dominios puede llegar a ocupar tan alta distinción? La otra razón, es simplemente que ambos creen que somos idiotas.

Tiene plumas, camina como pato y hace ¡cuac! ¿Será pato o es pura coincidencia?

Como siempre, estimado lector, la última palabra es la suya.

ARS

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